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( 21 de julio de 2015)

Intervención del Embajador Carlos Arturo Morales, Representante Permanente Alterno de Colombia, en el Consejo Económico y Social – ECOSOC, en la Reunión de coordinación y gestión

 

Señor presidente,

Primero que todo, permítame agradecer el trabajo que ha realizado la Comisión de Estupefacientes y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

El informe de la Junta, y los otros informes que han sido presentados este año, demuestran el compromiso de Colombia, y los esfuerzos descomunales que realiza para contrarestar el problema mundial de las drogas.

Sin embargo, está claro que los esfuerzos de nuestro país y los de la comunidad internacional no han sido suficientes. El Informe Mundial de las Drogas presentado por UNODC es elocuente en presentar la cruda situación actual y demuestra que estamos lejos de cumplir las metas y objetivos contenidos en la Declaración Politica y Plan de Acción de 2009.

Desde la Convención de 1961, hemos aplicado un conjunto de medidas que no han demostrado ser eficaces para eliminar el problema. Han surgido nuevos retos, realidades y desafíos que requieren de nuevos enfoques para ser enfrentados debidamente.

Señor Presidente,

La Sesión Especial de la Asamblea General de 2016 es la oportunidad para hacer un balance sincero del enfrentamiento al Probema Mundial de las Drogas, que nos permita revisar como cualquier otra política pública, los aciertos y desaciertos de las medidas que aplicamos.

Esta evaluación, en la que esperamos la participación de todos los Estados de las Naciones Unidas, de las agencias especializadas y de la sociedad civil, nos permitirá discutir nuevas medidas para enfrentar de este problema.

Colombia, después de todos estos años y tras sufrir las graves consecuencias de las Drogas, ha empezado a realizar una evaluación seria sobre las politicas en esta materia y nos hemos dado cuenta que estas deben tener al menos cuatro nuevos objetivos: 1) lograr prevenir y reducir los daños que las drogas causan a la salud y al bienestar general de la población; 2) impactar los fenómenos criminales protegiendo a los ciudadanos y garantizando sus derechos; 3) reducir las vulnerabilidades territoriales de comunidades que están expuestas a la influencia de la economía ilegal de las drogas; 4) construir y recuperar la institucionalidad, aislando al crimen de la política local y de las decisiones públicas.

Señor Presidente,

Estas son sólo algunas de las reflexiones que se deben tener en cuenta para la UNGASS sobre el Problema Mundial de las Drogas. Un problema que seguirá afectándonos mientras la comunidad internacional no encuentre la manera de romper el círculo vicioso entre demanda y oferta. Un problema que no respeta frontera alguna y que requiere de una respuesta contundente y coordinada por parte de la comunidad internacional.

La UNGASS es la oportunidad para tener un debate abierto e incluyente, y su documento de resultado debe incluir los insumos de todos los Estados Miembro y observadores de las Naciones Unidas, entidades y agencias especializadas del sistema de Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales y regionales, y de la sociedad civil.

Muchas gracias, señor Presidente.

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